Sharon Stone ha vuelto a hablar sobre la profunda huella que dejó su interpretación de Catherine Tramell en Basic Instinct (1992), el thriller erótico dirigido por Paul Verhoeven que la catapultó a la fama mundial. En una reciente entrevista con Variety, la actriz de 68 años reveló que, más de tres décadas después, muchas personas aún se sienten intimidadas por ella debido a la poderosa y controversial imagen que proyectó en la pantalla.Stone relató anécdotas sobre cómo los estudios solían mostrar la película a los periodistas antes de las entrevistas, lo que generaba un ambiente de tensión. "Estaban aterrorizados, se sentaban frente a mí y entraban en pánico", comentó. Para la artista, esta reacción no ha desaparecido con el tiempo, sino que refleja un prejuicio social más profundo: "Creo que la idea básica de una mujer que se declara independiente e indomable era, y sigue siendo, una idea aterradora".La conversación también tocó uno de los momentos más emblemáticos del cine moderno: la escena del interrogatorio policial. En una entrevista previa con Business Insider en octubre de 2025, Stone explicó que tuvo la oportunidad legal de modificar o eliminar la famosa toma donde cruza y descruza las piernas. Sin embargo, al analizarla desde una perspectiva más técnica y menos personal, decidió mantenerla. "Tuve la oportunidad de hacerlo de otra manera, pero no lo hice porque... comprendí, como directora, no como la chica de la película, que eso mejoraba la película", afirmó. No obstante, reconoció la dualidad de ese legado: "Me convirtió en un ícono, pero no me trajo respeto".Para contrarrestar esta percepción de figura oscura o amenazante, Stone está explorando géneros más ligeros. Mencionó su interés en realizar más comedias, recordando sus inicios en filmes como Irreconcilable Differences (1984). Actualmente, trabaja en proyectos cómicos como In Memoriam, Babies y Speed the Plow.A pesar de su estatus de estrella, Stone describió su personalidad real como muy diferente a la de Catherine Tramell. "Es muy difícil para la gente entender que soy una artista frágil, de complexión pequeña, delicada, tímida, reservada, solitaria, amable y muy empática", confesó, destacando la brecha que existe entre su imagen pública y su esencia humana. Basic Instinct tuvo una secuela en 2006, pero es la original la que continúa definiendo, para bien y para mal, la percepción global de su carrera.