La tranquilidad habitual se vio interrumpida por el hallazgo macabro que puso en alerta a las autoridades: el cuerpo de Benito Morales Guzmán, de 41 años, yacía decapitado y desmembrado dentro de bolsas de
basura en un auto. La escena del crimen, en la casa que compartía con su pareja, Joselina Elizabeth López, de 26 años, era un panorama dantesco que solo un escalofrío podía describir.
La Agencia de Aplicación de la Ley de Alabama (ALEA) confirmó que el cuerpo de Guzmán fue encontrado en el domicilio de la pareja, junto con una motosierra cubierta de residuos humanos y productos de limpieza. El forense del condado de Geneva corroboró la atroz realidad: Guzmán había sido decapitado, y su cuerpo estaba "completamente desmembrado".
El agente Phillip Schuler, de la ALEA, relataba en la audiencia que al llegar al lugar, un "fuerte olor a descomposición" los recibió. Las bolsas de basura en el auto, donde se encontraban los restos de Guzmán, eran la evidencia tangible de la brutalidad del crimen. Dos días después del macabro hallazgo, el jueves 29 de agosto, la tragedia cobró forma con la detención de López bajo cargos de asesinato.
Un compañero de trabajo de Guzmán, al notar su ausencia, alertó a la oficina del sheriff, desencadenando la investigación que condujo al arresto de López. Ella, en su comparecencia en la corte, alegó defensa propia, aunque no se ha presentado una declaración oficial ni se ha confirmado la designación de un abogado. La jueza le negó el derecho a fianza.
Un elemento escalofriante se sumaba al caso: el hijo de la pareja, de tan solo cuatro años, con autismo y otras discapacidades no especificadas, habría estado presente durante el asesinato. Los informes indican que el menor compartía la custodia de sus padres y se encontraba en el hogar durante la tragedia. La motosierra encontrada en el vehículo, con restos humanos, y la sangre en una caja de fórmula para bebé dentro de una bolsa de pañales, añadían una capa de horror a la investigación.
El caso de Guzmán se convirtió en un enigma que buscaba respuestas. La brutalidad del crimen, la presencia del niño en el hogar, la defensa propia alegada por López y la ausencia de detalles sobre la dinámica familiar, entretejían un relato inquietante que se extendía más allá del trágico desenlace del asesinato.