El incidente, ocurrido el pasado mes de junio, tuvo como víctima al oficial K-9 Horus, quien murió por exposición al calor.
Según las investigaciones, el teniente Daniel Zeigler había dejado a Horus en el vehículo policial después de finalizar su turno nocturno. A pesar de que las temperaturas exteriores no superaban los 90 grados Fahrenheit, la temperatura interna del vehículo pudo haber aumentado a más de 100 grados en tan solo media hora.
La investigación reveló que Zeigler no había apagado el sistema AceK9, diseñado para prevenir este tipo de tragedias. De hecho, el sistema del vehículo estaba funcionando correctamente y habría tenido que ser desactivado manualmente para que Horus no fuera víctima del calor.
Tras la muerte de Horus, se llevó a cabo una prueba con el vehículo de Zeigler. Con el vehículo bajo la luz solar directa y el motor apagado, la temperatura interior llegó a los 90 grados, momento en el que el vehículo comenzó a hacer sonar la bocina repetidamente, bajó las ventanas traseras y activó un ventilador.
La muerte de Horus ha causado conmoción en la comunidad, y el departamento de policía de Savannah ha recibido un donativo anónimo para una lápida en honor al oficial K-9. La tragedia también ha generado un debate sobre la necesidad de proteger a los animales que trabajan en la aplicación de la ley, y recientemente se aprobó la Ley Max, la cual incrementa las penas por herir o matar animales durante el cumplimiento del deber.
Aunque el teniente Zeigler sigue figurando en la lista de personal del departamento de policía de Savannah, el caso continúa en proceso judicial y se espera que el futuro de Zeigler se defina en los tribunales.