En el centro de la controversia se encuentran los recientes sobrevuelos de drones y aviones espía estadounidenses a lo largo de la frontera. Desde finales de enero, se han registrado más de una docena de misiones de vigilancia, un aumento significativo comparado con el promedio de una misión mensual en años anteriores. Este incremento coincide con la decisión de la administración Trump de catalogar a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
Todd Zimmerman, agente especial de la DEA en Ciudad de México, ha declarado que estas operaciones no son meramente de inteligencia. “La decisión de etiquetar a los cárteles como terroristas es un mensaje claro: una intervención militar sigue sobre la mesa”, afirma Zimmerman. Sus palabras han generado preocupación en el gobierno mexicano, consciente del poderío militar estadounidense. Zimmerman describe la situación: "Saben que en cualquier momento, estén donde estén, podrían ser eliminados. Han visto esto en Afganistán e Irak."
Sin embargo, no todos comparten la perspectiva de una inminente intervención. Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, considera que los sobrevuelos y el despliegue militar son "un despliegue de fuerza sin impacto real". Vigil argumenta que atacar laboratorios de droga rudimentarios con municiones costosas sería un “despilfarro de recursos”. Añade que "los laboratorios son móviles y fáciles de reemplazar", restando efectividad a una posible acción militar directa.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum ha aclarado la situación en sus conferencias de prensa diarias, enfatizando la coordinación entre ambos países. Según Sheinbaum, "estos vuelos son parte de la colaboración entre los gobiernos de Estados Unidos y México", asegurando que la información obtenida se comparte con las autoridades mexicanas.
La administración Trump planea utilizar al ejército como agencia líder en la seguridad fronteriza. Aunque aún no se especifica cómo se usará la información recopilada, existen diversas interpretaciones: desde la búsqueda de objetivos militares hasta la recopilación de evidencia para futuras designaciones de organizaciones terroristas, incluso compartiendo información con el ejército mexicano. La incertidumbre persiste, dejando en claro que la situación es compleja y requiere un análisis profundo más allá de las declaraciones oficiales.
