Un memorando interno del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), al que tuvo acceso The Washington Post el 18 de febrero, revela una estrategia que podría afectar a un gran número de migrantes. Se trata de la expansión de la deportación acelerada, una medida que, según el documento, podría alcanzar a más de un millón de personas.
Este plan, impulsado por la administración Trump como cumplimiento de una promesa de campaña, busca acelerar el proceso de expulsión de migrantes admitidos en Estados Unidos durante la administración Biden. El memorando detalla la identificación de los objetivos, entre los que se encuentran:
- Migrantes que cruzaron la frontera ilegalmente.
- Individuos admitidos en el país bajo libertad condicional.
- Personas con una notificación para presentarse ante las autoridades de inmigración y que no solicitaron asilo.
- Incluso aquellos que ingresaron legalmente por un puerto de entrada, pero carecen de la documentación necesaria o hicieron declaraciones falsas.
"Esto le permite al ICE perseguir a mucha gente que está aquí, que ha estado aquí por mucho tiempo," comentó Paul Hunker, ex abogado jefe del ICE en Dallas, destacando el cambio de enfoque de la deportación acelerada, que históricamente se centraba en recién llegados.
La estrategia del ICE se basa en la necesidad de acelerar las deportaciones masivas, enfrentando la dificultad de los largos procesos judiciales que benefician a los residentes de larga data. El memorando también incluye la reactivación de casos previamente paralizados debido a la negativa de países de origen a recibir a sus ciudadanos deportados, con la amenaza de sanciones a estos países como medida de presión.
El documento destaca los "avances significativos" en la realización de deportaciones, pero el verdadero impacto de esta medida y sus consecuencias a largo plazo siguen siendo temas de análisis y debate.
