Según informó la DEA (Drug Enforcement Administration), en una serie de redadas realizadas entre el 25 y el 29 de agosto, se detuvo a 617 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa, organización designada como terrorista por el gobierno de EE.UU. Los arrestos incluyeron a 171 sospechosos solo en la región de Nueva Inglaterra, donde se interceptaron cargamentos de droga valorados en millones de dólares.
"Estos resultados demuestran el compromiso total de la DEA para proteger al pueblo estadounidense", declaró el administrador Terrance Cole. Entre lo incautado destacan:
Jarod Forget, agente especial a cargo de la división Nueva Inglaterra, no dudó en calificar al Cártel de Sinaloa como "el enemigo público número uno" en la región. Las cifras respaldan su afirmación: solo en esta zona se decomisaron 244 kilos de drogas, 33 armas y más de un millón de dólares en efectivo.
El operativo reveló cómo el cártel ha extendido sus redes desde grandes centros urbanos hasta comunidades rurales, demostrando una capacidad logística que preocupa a las autoridades. "Ninguna comunidad está a salvo", advirtió Jim Scott, agente especial de la división Louisville, al referirse a la expansión geográfica de la organización.