Según informó la Oficina de Operaciones de Campo de la Aduana y Protección Fronteriza (CBP), el pasado 5 de septiembre, un Dodge Durango que intentaba ingresar a territorio estadounidense desde México llamó la atención de los agentes. El conductor tenía una orden de arresto vigente por una falta menor de tránsito, pero lo que encontraron después superó cualquier expectativa.
"Al realizar una inspección secundaria, descubrimos algo mucho más grave que una infracción vial", declaró Carlos Rodríguez, director del puerto de entrada de Hidalgo. El equipo canino y los escáneres de rayos X no tardaron en revelar 26 paquetes cuidadosamente ocultos dentro del vehículo.
Los análisis posteriores confirmaron que se trataba de 30.26 kilogramos de cocaína, con un valor estimado en 890,700 dólares. La droga, empacada en bloques compactos, estaba camuflada entre los compartimentos del automóvil, aunque los detalles específicos sobre el método de ocultamiento no fueron revelados por motivos de seguridad.
La investigación ahora está en manos de Homeland Security Investigations (HSI), mientras el conductor enfrenta cargos federales. Este incidente ocurre en un contexto donde la CBP ha reforzado los controles en los cruces fronterizos, especialmente ante el aumento de intentos de narcotráfico mediante métodos cada vez más sofisticados.
El puente internacional de Hidalgo, que conecta a Texas con el estado mexicano de Tamaulipas, es uno de los corredores comerciales más activos de la región. Sin embargo, también se ha convertido en un foco constante para las autoridades debido a los frecuentes intentos de introducir drogas al país vecino.