Según documentos oficiales obtenidos por este medio, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) busca contratar empresas privadas para operar centros de monitoreo 24/7 en Vermont y California. El objetivo: desplegar "análisis avanzados con inteligencia artificial para generar pistas accionables" que faciliten deportaciones. Los analistas revisarán no solo posts públicos, sino también datos de bases policiales y comerciales, integrando todo en los sistemas de selección de objetivos del ICE.
La estrategia incluye tres componentes clave:
La iniciativa se alimenta de los 5,900 millones de dólares asignados en la última reforma fiscal para "nueva tecnología migratoria". Contratos millonarios con empresas como Palantir -vinculada al polémico magnate Peter Thiel- ya permiten al ICE cruzar datos fiscales, registros médicos y ahora, actividad digital.
Abogados de inmigración en Miami reportan un incremento del miedo en comunidades latinas. "Clientes me preguntan si borrar fotos de fiestas o comentarios políticos antiguos", relata Ismael Labrador, mientras la FLIC denuncia que estas tácticas equivalen a "pesca arrastrera digital" sin causa probable.
Más allá de las redadas físicas, la sombra del ICE ahora se proyecta sobre cada like, cada historia, cada mensaje que los migrantes -documentados o no- dejan en el vasto territorio de las redes sociales. Un juego de vigilancia donde las reglas las pone quien tiene acceso a los algoritmos.