La fuga silenciosa que está paralizando la economía de Texas

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En las calles de Frisco, donde los centros comerciales nunca duermen y las grúas dibujan horizontes nuevos cada mes, hay un silencio que no se escucha en los reportes económicos: el de los trabajadores que ya no llegan a sus turnos. No por pereza, ni por desinterés, sino por miedo; Algunos dejaron sus llaves sobre la mesa, otros se fueron sin despedirse, y otros más simplemente dejaron de responder al teléfono; la economía texana sigue funcionando, pero con un ritmo entrecortado, como un motor que corre con un cilindro fallando