Dos niños venezolanos regresan al país tras ser separados de su madre en Texas

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El aire caliente de Maiquetía aún olía a diesel y salitre cuando las puertas del avión se abrieron. No hubo banda ni pancartas. Solo silencio, miradas cansadas y manos que apretaban bolsas de plástico con lo poco que quedaba de un sueño hecho polvo en el otro lado del Golfo; entre ellos, dos pequeños que no recordaban el nombre de su ciudad, pero sí el sonido de la voz de su madre, lejana ya desde septiembre.