El silencio que desahoga las cortes de inmigración: cuando el trámite se convierte en sentencia

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En las salas de espera de las cortes de inmigración, el silencio ya no es de espera: es de incertidumbre. Los papeles se acumulan, pero las voces, cada vez menos. En Los Ángeles, los jueces ya manejan hasta nueve casos por día —antes eran tres— y muchos ni siquiera llegan a la audiencia formal. La norma ya no exige escuchar. Solo evaluar. Y descartar