El pasado 1 de noviembre, un tren regional LNER que circulaba desde el norte de Inglaterra hasta la capital se vio interrumpido de forma inesperada en la pequeña localidad de Huntingdon, en el condado de Cambridgeshire, Inglaterra. Lo que ocurrió a bordo generó alarma inmediata y provocó la detención de dos personas antes de que la agitación se apagara.
Según la policía local, el accidente consistió en un ataque con cuchillo que dejó a varios pasajeros heridos. La información sobre el número exacto de víctimas aún no se ha hecho pública, pero la Secretaría de Interior, Shabana Mahmood, confirmó que los dos detenidos fueron trasladados a la comisaría para su investigación. No se han revelado los motivos que impulsaron al agresor ni la identidad de los acusados.
Un testigo, que mantuvo su identidad en reserva, describió al atacante como un hombre de raza negra, completamente vestido de negro y con una capucha, que gritaba repetidamente “¡Al suelo!” mientras sostenía una hoja larga de cuchillo. La policía logró neutralizar al individuo con un táser antes de asegurar el tren y realizar los arrestos. El intercambio de información entre las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia fue ágil, y la estación de Huntingdon se cerró al público durante varias horas mientras se gestionaba el asunto.
El incidente también provocó la cancelación de la carretera A1307, que conecta con la localidad, y la interrupción del servicio ferroviario hasta que las autoridades confirmaron que la vía estaba segura. La compañía de trenes notificó que el trayecto se había detenido antes de llegar a la estación de King’s Cross en Londres, aunque la parada en Huntingdon nunca estaba prevista en el itinerario original.
En el ámbito político, el responsable de Interior de la oposición conservadora, Chris Philp, calificó el suceso como “un ataque masivo brutal” y exigió una respuesta rápida por parte de la policía. Por su parte, el alcalde de Cambridgeshire y Peterborough, Paul Bristow, mencionó en su cuenta de X que había recibido “escenas horrendas” a bordo del tren, pero no ofreció más detalles sobre la situación.
La policía recibió un número sin precedentes de llamadas —hasta 999 según la BBC— en las primeras horas de la madrugada, lo que indica la magnitud de la alarma generada. Mientras tanto, las autoridades continúan investigando los hechos y esperan con cautela las conclusiones de la investigación para determinar la causa y las circunstancias exactas del ataque.
