El máximo tribunal, en un fallo breve y sin firma, confirmó la orden ejecutiva de Donald Trump que exige que los pasaportes estadounidenses indiquen únicamente el sexo asignado al nacer, marcado como “M” o “F”. Con esta medida, la categoría intermedia que había permitido a personas transgénero y no binarias identificarse con “X” desaparece, y el documento vuelve a registrar solo los dos sexos biológicos reconocidos por la Casa Blanca.
La decisión se produce en medio de un litigio que ya llevaba años en marcha. La ACLU presentó una demanda alegando que la política de “M” y “F” constituye una discriminación directa contra las personas trans y no binarias. Un juez federal de distrito había ordenado la reinstauración de la opción “X” en 2023, pero el Departamento de Justicia, respaldado por el equipo de Trump, apeló al Supremo solicitando una suspensión inmediata. El tribunal, con una mayoría conservadora, sostuvo que el registro de sexo de nacimiento no viola el principio de igualdad bajo la ley y que la autoridad para regular los pasaportes recae constitucionalmente en el presidente.
La magistrada Ketanji Brown Jackson, en su disidencia, calificó la medida como “una violación inmediata sin justificación suficiente”, subrayando que los pasaportes que no reflejan la identidad de género de una persona aumentan el riesgo de violencia, acoso y discriminación. “Al negar la representación de la identidad de los usuarios, el gobierno crea un entorno hostil que facilita la vulneración de derechos”, argumentó.
El abogado senior de la ACLU, Jon Davidson, expresó su indignación: “Este fallo encadena la pérdida de libertad y la autodeterminación de miles de personas que buscan vivir auténticamente”. A su vez, la procuradora general de Nueva York, Pam Bondi, celebró la sentencia como un “restablecimiento de la verdad” sobre la existencia de solo dos sexos.
Desde su introducción en 2021, la opción “X” había sido vista como un avance simbólico hacia la inclusión, pues permitía a los ciudadanos que no se ajustaban a las categorías binarias declarar su género sin necesidad de documentación médica. La revocación reconfigura el panorama de los derechos trans en EE.UU., con repercusiones que se extienden a otros ámbitos, como la atención médica, la participación deportiva y la identificación en aeropuertos.
Mientras la comunidad trans y sus defensores continúan luchando en los tribunales inferiores, el nuevo fallo deja una sombra sobre la movilidad internacional de quienes dependen de la legitimidad de su identidad en documentos oficiales. La incertidumbre crece entre quienes, al volver a sus hogares, temen que los controles fronterizos y la burocracia puedan convertir un simple pasaporte en un riesgo para su seguridad personal.
