Trump, quien ha sido un actor central en los procesos legislativos de la Casa Blanca, anunció que ha firmado una nueva pieza de legislación. La norma obliga al Departamento de Justicia a publicar documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, un financiero acusado de explotación sexual de menores. La medida establece un plazo de treinta días para que los archivos no clasificados, entre ellos comunicaciones, registros de vuelos e informes de investigación, estén disponibles para el público.
El procedimiento legislativo fue extraordinariamente unánime. En la Cámara de Representantes, el proyecto fue aprobado con 427 votos a favor y solo una “no”; en el Senado, la aprobación llegó por unanimidad mediante un procedimiento especial. Los líderes de ambos partidos, el representante de la mayoría Mike Johnson y el senador de la mayoría John Thune, jugaron un papel clave en la rápida aprobación del texto.
Aunque la ley representa un paso importante, la normativa incluye excepciones significativas: la preservación de investigaciones en curso, la protección de la identidad de víctimas menores y la reserva de información clasificada por razones de seguridad nacional. Según la redacción oficial, estos límites están diseñados para equilibrar la necesidad de apertura con la protección de datos sensibles.
Entre los defensores de la iniciativa se encuentra María Farmer, la primera sobreviviente que denunció los abusos de Epstein. Farmer, que presentó su queja en 1996, expresó su alivio ante la decisión del Congreso, calificándola como un reconocimiento de la necesidad de justicia y transparencia tras décadas de silencio.
El pasado por el cual Trump y Epstein compartían una relación social —con encuentros en eventos y en la mansión de Mar‑a‑Lago— ha sido un tema de especulaciones. Registros de vuelo indican que Trump abordó el avión privado de Epstein en varias ocasiones entre 1991 y 2005, aunque no hay evidencia concluyente de viajes conjuntos a la isla privada de Epstein. Tras la ruptura de su amistad, Trump denunció que Epstein había “robado” personal que trabajaba para él, lo cual culminó en la separación de ambos.
Al mismo tiempo, recientes correos electrónicos publicados por miembros del Congreso sugieren que Epstein habría informado a Ghislaine Maxwell que Trump “sabía acerca de las chicas”, planteando interrogantes sobre la posible conciencia del presidente respecto a los abusos. La Casa Blanca ha calificado tales alegatos de “relato falso” y ha acusado a los demócratas de filtrar mensajes con la intención de dañar la imagen del mandatario.