Según datos proporcionados por la plataforma de aviación china DAST y confirmados por el diario South China Morning Post, las principales aerolíneas estatales —Air China, China Eastern Airlines y China Southern Airlines— han suspendido varios servicios en 12 rutas que van desde el norte hasta el sur de China, incluyendo conexiones con destinos turísticos de gran atractivo como Osaka y Kioto. El número de vuelos cancelados alcanza las 41 operaciones, lo que representa aproximadamente el 15 % de la capacidad total en las rutas afectadas.
El contexto de los recortes se intensificó después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugiriera que Japón podría desplegar fuerzas militares en caso de un conflicto en el Estrecho de Taiwán. En respuesta, Beijing emitió una advertencia de viaje el 14 de noviembre, instando a sus ciudadanos a evitar visitar Japón. La medida desencadenó una ola masiva de solicitudes de reembolso, con 491,000 pasajeros cancelando sus boletos para el 17 de noviembre, lo que equivale a cerca del 32 % de las reservas totales para esos servicios.
El impacto no es uniforme. Li Hanming, analista independiente de aviación, señala que las rutas que conectan con el Aeropuerto Internacional de Kansai se han visto más afectadas. Los vuelos entre Tianjin y Kansai han sufrido una tasa de cancelación del 65 %, mientras que los servicios entre Nanjing y Kansai han visto una reducción de casi el 60 %. En contraste, las rutas hacia Tokio han experimentado una menor tasa de cancelación, atribuyéndolo a una mayor proporción de viajeros de negocios que continúan sus itinerarios.
La cancelación de vuelos, especialmente hacia Osaka, se debe en gran parte a las preocupaciones de seguridad. “La mayoría de los vuelos cancelados son hacia Osaka... los gastos de viaje suelen ser pagados por los padres, quienes cancelaron por preocupaciones de seguridad”, explicó Li. El analista prevé que las interrupciones podrían extenderse hasta marzo, afectando a un segmento importante del mercado de turismo de ocio.
Entre los afectados está Wendy Liu, una ejecutiva de Shenzhen que decidió cancelar su viaje a Kioto por temor a quedar varada si la situación política escalaba. En su lugar, optó por un turismo doméstico en Nanjing, beneficiándose de un reembolso completo. Su caso ilustra la rápida reacción de los viajeros ante la incertidumbre política.
A pesar de la interrupción de los vuelos, China sigue siendo la principal fuente de turistas extranjeros para Japón en los primeros nueve meses de 2025, con aproximadamente 7,49 millones de visitantes, según datos oficiales japoneses. Analistas de la industria sugieren que las aerolíneas chinas probablemente reasignarán su capacidad a otros destinos en la región para mitigar las pérdidas.
Brendan Sobie, fundador de la consultora Sobie Aviation, comentó al periódico que “otras rutas podrían ver un repunte” a medida que los transportistas ajustan su oferta a la demanda cambiante. Esta reorientación estratégica podría abrir nuevas oportunidades de mercado en rutas menos afectadas por la tensión diplomática.