El incidente, que se desarrolló en el complejo Wang Fuk Court, afectó a siete de los ocho bloques de 31 plantas que integran la construcción. Se trata de un siniestro que, según los registros de los servicios de emergencia, se convirtió en el peor incendio urbano de Hong Kong en las últimas tres décadas.
Hasta la fecha, las cifras oficiales indican que 75 personas han perdido la vida, 76 resultaron heridas y se encuentran hospitalizadas, entre ellas diez bomberos que operaban en el lugar. Además, al menos 279 personas todavía se encuentran desaparecidas y 62 residentes permanecen atrapados dentro de los edificios.
Los equipos de rescate, que incluyeron 250 efectivos, 304 vehículos de emergencia y cuatro drones de vigilancia aérea, han avanzado planta por planta, logrando rescatar a un nuevo superviviente: un hombre encontrado en la escalera del piso 16 de uno de los bloques afectados.
La rapidez con la que el fuego se propagó se atribuye a la presencia de materiales de construcción inflamables, como el poliestireno expandido y los andamios de bambú cubiertos con mallas de seguridad y lonas impermeables, utilizados en las renovaciones externas iniciadas en julio de 2024.
Presuntamente, tres personas vinculadas a la obra —dos directores y un consultor de ingeniería de la contratista— han sido detenidas bajo cargos de homicidio imprudente por el uso de estos materiales, mientras la policía continúa investigando el origen del siniestro.
El jefe del Ejecutivo, John Lee, calificó la tragedia de “catástrofe masiva” y anunció la suspensión de todos los actos de campaña en preparación a las elecciones al Consejo Legislativo del 7 de diciembre, además de abrir la posibilidad de revisar la fecha de los comicios.
En respuesta, la Comisión Independiente Contra la Corrupción (ICAC) inició una investigación sobre posibles irregularidades en las obras de rehabilitación, que se valoraron en 330 millones de dólares hongkoneses (42 millones de dólares estadounidenses).
El sector privado ha movilizado recursos para apoyar a las familias afectadas y a los servicios de rescate. La Fundación Jack Ma, Alibaba y Ant Group han comprometido 60 millones de dólares hongkoneses, mientras que empresas como BYD, NetEase, Trip.com, ByteDance y Didi han donado 10 millones de dólares hongkoneses cada una.
El incendio supera ampliamente la tragedia del edificio comercial Garley de 1996 en Kowloon, que dejó 41 fallecidos y que, hasta ahora, era el peor siniestro de su tipo en tiempos de paz en la región.