Recientemente, la Casa Blanca dio a conocer que el mandatario se sometió a una resonancia magnética de carácter cardiovascular y abdominal en octubre del año pasado. La información fue divulgada durante la conferencia de prensa a la que asistió la vocera Karoline Leavitt.
Según la declaración oficial del médico del presidente, Sean P. Barbabella, la prueba fue parte de un programa preventivo que se aplica a hombres de su grupo etario. “Los hombres de su edad se benefician de una evaluación profunda de su salud cardiovascular y abdominal”, explicó el especialista.
El resultado del estudio se describió como “perfectamente normal”. En términos cardiovasculares, no se detectó estrechamiento arterial ni anomalías en el corazón o los vasos principales. Las cavidades cardíacas presentaron tamaño estándar, las paredes de los vasos se mostraron lisas y sin signos de inflamación o coagulación.
En la resonancia abdominal, todos los órganos evaluados mostraron una salud óptima. Se destacó que no hay indicios de problemas agudos ni crónicos en los sistemas examinados.
Barbabella concluyó que la “extensiva evaluación confirma que el presidente Trump goza de una salud general excelente”, subrayando que la prueba fue de carácter preventivo y que el resultado respalda la vitalidad y las funciones a largo plazo del ex mandatario.
En declaraciones previas, Trump había manifestado la intención de publicar los resultados de la resonancia magnética, calificándolos de “perfectos”. Sin embargo, el expresidente también dejó en claro que no estaba seguro de la zona específica del cuerpo donde se realizó la prueba, afirmando que “fue solo una resonancia magnética” y no el cerebro, ya que había completado una prueba cognitiva con éxito.
