El Parlamento y el Consejo, tras largas negociaciones, acordaron que la UE suspenda permanentemente las importaciones de gas natural ruso a partir de finales de 2026, y que el petróleo siga la misma senda hasta finales de 2027. El plazo para el gas licuado llega al 31 de diciembre de 2026, mientras que el gas por gasoducto quedará fuera de la balanza a más tardar el 1 de noviembre del mismo año.
Para los contratos que ya existen, se ha establecido una ventana de transición. Los acuerdos de suministro a corto plazo firmados antes de junio de 2025 podrán seguir en vigor hasta abril de 2026 para el gas licuado y hasta junio de 2027 para el gas de gasoducto. Los contratos a largo plazo se extinguirán en septiembre de 2027, con la posibilidad de una prórroga mínima de un mes en caso de escasez de reservas.
Este giro se produce mientras Hungría, uno de los aliados más cercanos de la administración de Vladimir Putin, solicita mantener los suministros de petróleo ruso. El primer ministro Víktor Orbán ha llevado la conversación a la mesa de Washington, dialogando incluso con el expresidente Donald Trump, para enfatizar la necesidad de seguridad energética.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la medida como “el amanecer de una nueva era” y destacó que la independencia energética es una “obligación moral” frente a la guerra en Ucrania. “Estamos pasando esa página y lo hacemos para siempre”, afirmó, subrayando el objetivo de reducir a cero los ingresos rusos provenientes del petróleo y el gas.
Según cifras recientes, el consumo de GNL y gas por gasoducto ha caído del 45 % al inicio de la invasión rusa de Ucrania al 13 % hoy. El petróleo se ha reducido del 26 % al 2 %, y el carbón ha desaparecido por completo. Von der Leyen también reveló que los pagos mensuales a Rusia por combustibles fósiles se han jugado de 12 mil millones de euros a 1 mil 500 millones, con la meta de llegar a cero.
Para garantizar la transición, la Comisión exigirá que cada Estado miembro presente, a más tardar el 1 de marzo de 2026, planes nacionales de diversificación. Estos documentos deberán detallar las medidas concretas para sustituir los suministros de gas y petróleo ruso, además de notificar cualquier contrato vigente o prohibición legal que exista en el territorio.
Con este conjunto de regulaciones, la Unión Europea se prepara para un futuro en el que la energía ya no dependa de un único proveedor, marcando un hito en la política energética y la estrategia geopolítica del continente.