El presidente estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, aumentó los aranceles a productos indios hasta un 50 % en agosto, una medida que buscaba desincentivar las compras de crudo ruso. A la par, las plataformas de datos comerciales, como Kpler, han mostrado una caída progresiva en las importaciones de petróleo de India desde Moscú, mientras que varios grupos de productores locales han anunciado la intención de suspender sus contratos con entidades rusas.
Ante este escenario, el presidente ruso Vladimir Putin realizó una visita oficial a Nueva Delhi y se reunió con el primer ministro Narendra Modi. Durante el encuentro, el mandatario ruso afirmó que su país seguirá suministrando petróleo a la India sin interrupciones y que Moscú permanece como un proveedor confiable de energía, gas y carbón para el desarrollo del país asiático.
El mensaje de Putin llegó en un momento en que Modi, cuya política exterior se ha caracterizado por la búsqueda de un orden mundial “multipolar”, calificó a su invitado de “verdadero amigo”. Aunque no se mencionó explícitamente el crudo, el primer ministro destacó el “apoyo inquebrantable” de Rusia y reafirmó la importancia de la seguridad energética como pilar de la alianza bilateral.
Este anuncio se produce mientras la India mantiene una postura diplomática moderada respecto al conflicto ruso‑ucraniano. El gobierno indio no ha condenado oficialmente la invasión de Ucrania, y ha reiterado su compromiso con un diálogo pacífico y la estabilidad regional.
Con la visita de Putin, se refuerza la idea de que la relación energética entre Rusia e India seguirá siendo un punto de encuentro estratégico, a pesar de las tensiones que continúan entre Washington y Nueva Delhi.