Fue en medio de esa reunión cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, aprovechó una entrevista con la cadena India Today, antes de iniciar su visita a Nueva Delhi, para declarar que “se quedará con la región oriental de Donetsk, ya sea por la fuerza o mediante la retirada de las tropas ucranianas”. Según él, Rusia garantizará el cumplimiento de sus objetivos y mantendrá el control de ese territorio.
Actualmente, el Kremlin administra alrededor del 85 % del Donbás, y la posición de Rusia se ha vuelto más firme tras la última declaración. A diferencia de la postura de Kiev, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, ha dejado claro que no contempla ceder territorio alguno.
Putin calificó como inaceptables varias propuestas incluidas en el esquema de paz propuesto por Estados Unidos, lo que subraya la brecha entre ambos bandos. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha liderado el esfuerzo diplomático más intensivo desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala, buscando detener los combates y establecer un marco de paz sostenible.
En la misma línea, el Departamento del Tesoro de EE. UU. ha suspendido, hasta el 29 de abril, ciertas sanciones económicas contra la petrolera Lukoil fuera de Rusia, buscando reducir la presión financiera sobre la economía rusa.
Al mismo tiempo, el viceministro de Exteriores ruso, Alexander Grushko, acusó al Reino Unido y a la Unión Europea de “socavar de manera constante y deliberada” los intentos de resolver el conflicto, señalando una preparación deliberada para una eventual confrontación armada con Rusia.
En un desarrollo adicional, el emisario de Trump, Steve Witkoff, y el consorte de la familia presidencial, Jared Kushner, se reunieron cerca de Miami con el principal negociador ucraniano, Rustem Umerov. Esta tercera reunión en dos semanas busca esclarecer las razones detrás de la prolongación de la guerra según el Kremlin.
Con cada paso, las negociaciones se acercan a un punto crítico donde la reticencia de ambas partes a ceder territorio parece marcar el rumbo del futuro del Donbás. La tensión se mantiene alta mientras los actores internacionales intentan equilibrar sus intereses y la necesidad de una solución pacífica.