En una ceremonia que contó con la presencia de altos funcionarios, artistas y familias seleccionadas, el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump encabezaron el encendido del árbol de Navidad de la Casa Blanca. Mientras el público aguardaba, el mandatario pronunció un discurso que hizo eco de un tema recurrente en sus años en el cargo: el resurgimiento de la fe en el país, afirmando que “la religión está volviendo a Estados Unidos, muy fuertemente”.
El árbol, de la especie Concolor y con más de seis metros de alto, proviene de la granja de la familia Korson en Sidney, Michigan, y fue galardonado como el mejor del concurso anual organizado por la Asociación Nacional de Árboles de Navidad. La decoración, meticulosamente gestionada por la Oficina de la Primera Dama, combina luces tradicionales con adornos que reflejan la diversidad cultural de la nación.
La música llenó el salón de la Casa Blanca, con la participación de los icónicos The Beach Boys y varias bandas de country que animaron a los asistentes. Entre los invitados se encontraba el legendario jugador de hockey Wayne Gretzky, junto a otros referentes del deporte y la cultura.
Durante el discurso, Trump recordó logros de su administración, como la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y los próximos Juegos Olímpicos, además de avances en infraestructura y seguridad. El acto, que data de 1923, sigue siendo uno de los eventos navideños más emblemáticos de la residencia presidencial, reuniendo cada año a líderes, familias y artistas en torno a una tradición que mezcla simbolismo religioso, cultural y social.
Así, la Casa Blanca continúa siendo un escenario donde se entrelazan tradición, política y la vida cotidiana de los ciudadanos, recordándonos que cada luz encendida puede representar una historia compartida y un futuro en construcción.