Sin embargo, la presencia del presentador se vio interrumpida de manera abrupta cuando la cadena ABC, propiedad de Disney, decidió suspender el show a finales de septiembre tras un monólogo que no pasó desapercibido dentro de los círculos políticos.
El episodio en cuestión, la primera de la temporada, fue un monólogo directo que criticó la respuesta de la administración de Donald Trump ante la muerte del activista Charlie Kirk. La crítica, que se percibió como una pieza satírica contra el movimiento MAGA, provocó la reacción de Brendan Carr, presidente de la FCC y aliado cercano del expresidente, quien amenazó con revocar las licencias de las filiales de ABC si la cadena no tomaba medidas contra Kimmel. La suspensión generó alarmas sobre la posible influencia política en los medios de comunicación y cuestionó la libertad de expresión en la televisión estadounidense.
Después de una semana fuera del aire, el programa volvió a la pantalla el 23 de septiembre, y el retorno fue un éxito inesperado. La audiencia alcanzó 6.3 millones de espectadores, la cifra más alta que el programa había registrado en una década, y la controversia que rodeaba el monólogo se convirtió en un punto de discusión en los medios y en las redes sociales.
El episodio también tuvo un impacto medible en la percepción pública: una encuesta de YouGov y The Economist situó a Kimmel cuatro puntos por encima de Trump en cuanto a percepción favorable, demostrando que la crítica satírica resonó con una parte importante del público. Al mismo tiempo, el comentario de Trump, quien inicialmente celebró la suspensión y luego expresó incredulidad al volver el programa al aire, añadió un nuevo capítulo a la discusión sobre la relación entre los medios y el poder político.
En medio de la tensión, y tras semanas de especulación, se confirmó que la cadena ABC había decidido renovar el contrato de Kimmel por un año adicional, asegurando la continuidad del programa hasta 2027. La extensión, que se anunció oficialmente a través de reportes de The Hollywood Reporter, se produce justo cuando la audiencia y la presencia pública de Kimmel están en un resurgimiento. La renovación llega como respuesta a la dinámica cambiante de la industria y a la necesidad de mantener una plataforma que combine entretenimiento con comentario social.
Con la extensión, Jimmy Kimmel Live! no solo garantiza su presencia en el aire durante los próximos años, sino que también refuerza el compromiso de la cadena con la diversidad de voces y la crítica constructiva. Este movimiento llega en un momento en que la televisión se enfrenta a desafíos de política, audiencia y monetización, mostrando que la resiliencia de los programas de comedia nocturna puede traducirse en contratos que perduren más allá de las controversias inmediatas.