La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum publicó este domingo un breve mensaje en sus redes sociales felicitando al pueblo chileno por “una jornada electoral pacífica y democrática” y, de forma igualitaria, a José Antonio Kast, quien quedó ganador de la segunda vuelta con el 58,18 % de los votos escrutados frente al 41,82 % de la candidata izquierda Jeannette Jara. Kast, exdiputado de 59 años y veterano promotor de la continuidad del régimen de Augusto Pinochet, se convirtió en el primer pinochetista en ocupar La Moneda desde la transición democrática.
El resultado, según datos preliminares del Servicio Electoral, lo dejó con la mayor diferencia en un contexto donde la participación alcanzó más del 70 % del padrón electoral. Su campaña se apoyó en posiciones históricas de apoyo al plebiscito de 1988 y en una retórica de seguridad y orden que resonó con un segmento de la población cansado de la polarización.
En el mismo día, Gustavo Petro, presidente de Colombia, emitió un comentario contundente a través de la plataforma X, en el que advertía que “en América vienen los vientos de la muerte” tras la victoria de Kast y convocaba a los países de la antigua Gran Colombia a “resistir con la espada de Bolívar en alto”. Petro, con una ideología diametralmente opuesta a la de Kast, denunció que la postura fascista avanza y expresó su rechazo a los llamados “hijos de nazi” que se han aferrado a posiciones gubernamentales en la región.
El ascenso de Kast no solo marca un hito dentro de Chile, sino que también coloca al país junto a Argentina, donde Javier Milei emergió como figura dominante, formando un núcleo de gobiernos ultraderechistas en el cono sur. Ambos líderes comparten vínculos con un círculo internacional de políticos que promueven políticas restrictivas sobre migración, persecución de minorías y el fortalecimiento de estructuras represivas.
Entre las propuestas de Kast se incluyen la expulsión masiva de migrantes, la tipificación de la migración como delito y la construcción de cárceles de máxima seguridad diseñadas para aislar completamente a los líderes del narcotráfico. Estas medidas provocan preocupación entre observadores de derechos humanos, que ven una amenaza directa a la democracia y la libertad de expresión.
Si bien la declaración de Sheinbaum apunta a una relación cordial de cooperación entre México y Chile, la dinámica interna chilena muestra un contraste marcable con las políticas de su nuevo mandatario. Los ciudadanos, que han experimentado un proceso de transformación en los últimos años, ahora se enfrentan al desafío de reconciliar la presencia de un gobierno que revalora la figura de Pinochet con la continuidad de políticas progresistas que buscó su presidente anterior.
El panorama regional se vuelve cada vez más complejo, con una nueva alineación política que abre debate sobre la dirección que tomará América Latina ante la necesidad de equilibrar crecimiento, justicia social y estabilidad.