En ese contexto, la congresista de Florida, María Elvira Salazar, conocida por su estrecha alianza con el expresidente Donald Trump, envió un mensaje privado directamente a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, durante la audiencia del Subcomité de Asuntos Exteriores sobre el Hemisferio Occidental. El contenido del comunicado, que se hizo público tras su publicación en su cuenta de Twitter, aboga por que México abandone cualquier respaldo a lo que Salazar describe como “dictaduras” en Cuba y Venezuela.
La diputada, que ha sido una voz crítica frente a las políticas de la administración de Sheinbaum, añadió que “la historia nos observa” y que “México debe abandonar cualquier postura que favorezca o tolere a los gobiernos de La Habana y Caracas”. En su mensaje, Salazar puso de relieve la aparente contradicción entre la supuesta política de no intervención de México y la reciente transferencia de 55 buques de petróleo, de valor aproximado a 3 millones de dólares, hacia la “tirana de Castro” en los últimos cuatro meses.
“Esa operación refuerza a un régimen que limita la libertad de su pueblo, y el programa que transporta médicos cubanos solo facilita la perpetuación de la tiranía”, argumentó la congresista. Además, citó el caso de María Corina Machado, la ganadora del Premio Nobel de la Paz, para señalar cómo la gestión de Sheinbaum evita declarar con claridad su postura frente a las fuerzas que respaldan la “libertad”.
Según Salazar, el momento de la presidenta mexicana también implica ser un aliado en la lucha contra la guerra de las drogas y la violencia, dos temas que, según la legisladora, “tiene potencial de cooperación con la Unión Americana”. No obstante, concluyó que “cuando se trata de defender la libertad, México está a margen, mientras que en la lucha contra las drogas puede dar un paso decisivo”.
El llamado de Salazar se inserta en la creciente corriente de preocupación que surgen entre las comunidades latinoamericanas de los Estados Unidos y los diplomáticos que ven la necesidad de un puente más firme entre los gobiernos democráticos y la presión por derechos humanos en la región.