Mencionó que la presencia de una flotilla estadounidense en aguas vecinas no solo refuerza la política de bloqueos contra el petróleo venezolano, sino que también amenaza los flujos de comercio con el vecino a norte.
El mandatario también citó el reciente “reclamo” del expresidente Donald Trump, quien en su última entrevista afirmó que “Venezuela le debe devolver todo el petróleo, las tierras y los activos que le fueron arrebatados”. Maduro respondió describiendo esa posición como “una pretensión guerrerista y colonialista” y agregó que el país no ha apoyado la guerra a causa de la tensión que genera el militarismo norteamericano en el Caribe.
En un comentario que sorprendió a analistas, Maduro expresó que el nivel de “unión nacional” entre Venezuela y Colombia es el más fuerte en el continente. Reafirmó que ambos gobiernos están dispuestos a “unirse de manera perfecta” para defender la soberanía frente a los ataques “supuestamente cargados con drogas” de la flota estadounidense.
El asunto también tiene dimensión práctica, pues la semana pasada el Comando Sur de EE. UU. incautó el petrolero Skipper en aguas internacionales. El buque, transportando crudo venezolano, fue interceptado bajo una orden judicial, marcando el primer uso concreto de la autoridad de EE. UU. en el dominio marítimo colombiano y venezolana.
Según fuentes militares, la operación incluyó la detención de más de 30 embarcaciones vinculadas al narcotráfico en la región del Caribe y el Pacífico oriental. El resultado de este encuentro, que se ha convertido en símbolo de la postura hostil de Washington, pone en relieve la tensión creciente entre la región y la política exterior norteamericana.
El día de hoy las autoridades colombianas reiteraron su rechazo al despliegue militar estadounidense, mientras, por su parte, Caracas enfatiza la defensa de los derechos económicos y territoriales frente a lo que percibe como una agresión externa.