En esta charla, el secretario de Estado, Marco Rubio, hizo referencia a la cooperación de México con el bloque de América Latina. Se destacó el llamado “esfuerzo histórico” del Ejecutivo Federal de Claudia Sheinbaum, cuyo programa para desmantelar operaciones de narcotráfico en el Caribe ha generado un aumento de la presencia policial y la vigilancia marítima. Según Rubys, la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Nacional de México han compartido datos de inteligencia que han permitido desarticular varios cárteles en la costa del Istmo. El senador afirmó que esta colaboración “es más que nunca” importante para la estabilidad regional.
Rubio también abrió un panorama de socios estratégicos en el continente. En un resumen de su intervención, mencionó a Panamá, Costa Rica, Ecuador, El Salvador y la República Dominicana, países que, bajo diferentes administraciones, han firmado convenios de intercambio de inteligencia sobre tráfico ilícito. “Estas naciones se están consolidando como pilares de la seguridad en América Latina”, comentó el hombre de la política exterior.
Sin embargo, la conversación dio un giro inesperado cuando se abordó el caso de Venezuela. El país se destacó como una excepción dentro de la misma lógica. Rubros de la diplomacia estadounidense perciben a la nación caribeña como una amenaza geopolítica, dado su histórico apoyo a actores considerados ilícitos, incluido el Frente Patriótico por la Libertad de Venezuela. En la misma reunión, Pedro López‑Ochoa, diplomático de alto rango, aseguró que la relación con Maduro sigue siendo un tema de alto riesgo.
El hecho de que el presidente de la República de los Estados Unidos, Donald Trump, haya señalado la posibilidad de “una guerra” con Venezuela —cerca de cuyas aguas el gobierno norteamericano mantiene una presencia militar— añadió una dimensión de urgencia a la discusión. Durante su primer entrevista pública de la semana, Trump afirmó que la nación centroamericana había estado “robando petróleo, tierras y otros activos” y que, según sus palabras, “Maduro y su círculo de poder saben más que nadie lo que quieren”. El mandatario, sin confirmaciones, dejó abierta la postura de su administración frente a la política venezolana.
Así, mientras México consolida un lazo de colaboración con Sheinbaum y otros gobiernos latinoamericanos, el escenario en torno a Venezuela destaca por el contraste de sus relaciones con Washington. La diferencia fundamental reside en el enfoque de cada país ante los desafíos de seguridad, la legitimidad política y la gestión de recursos naturales.