La vicepresidenta ejecutiva y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, anunció a través de su canal de Telegram que el buque Canopus Voyager había salido de Venezuela "en estricto apego a las normas y en cumplimiento de los compromisos asumidos" por la industria petrolera nacional.
Este envío se da en medio de un clima de confrontación, ya que Estados Unidos ha intensificado sus acciones en el Caribe, confiscando dos petroleros que transportaban crudo venezolano. Según informes, el Departamento del Tesoro de EE. UU. ha otorgado a Chevron una licencia que le permite operar en Venezuela, eximiéndola de las sanciones impuestas al petróleo venezolano.
El sábado 20 de diciembre, la secretaria de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, informó sobre la confiscación de un buque de bandera panameña, el Centuries, que según la Casa Blanca formaba parte de la “flota fantasma” vinculada al régimen venezolano y su presunto tráfico de petróleo para financiar al gobierno de Nicolás Maduro. Este fue el segundo buque incautado en diciembre, después de que el 10 de diciembre EE. UU. interceptara el Skipper, otro petrolero sancionado que transportaba crudo de la estatal venezolana Pdvsa.
En respuesta, Caracas calificó estas acciones como "robo" y reiteró su postura de tomar “todas las acciones correspondientes” para proteger sus recursos. Además, Maduro acusó a Estados Unidos de practicar "piratería de corsarios" por las confiscaciones. Actualmente, EE. UU. está llevando a cabo una "persecución activa" para interceptar un tercer petrolero en el mar Caribe, cerca de las costas de Venezuela.
A pesar de las tensiones y las incautaciones, Chevron sigue operando en Venezuela bajo la licencia que le permite mantener una relación de cooperación con la estatal Pdvsa.