Entre las víctimas mortales se encuentran 11 hombres, 3 mujeres y un menor de edad, quienes perdieron la vida en el kilómetro 174 de la Ruta Interamericana, en un sector conocido como la cumbre de Alaska, debido a su terreno accidentado. El autobús de ruta extraurbana Sinaloa, que cubría la ruta entre Ciudad de Guatemala y San Marcos, se precipitó al barranco por causas que aún no se conocen.
Imágenes difundidas por medios locales muestran a rescatistas, bomberos, policías, soldados y civiles trabajando arduamente para rescatar a las personas atrapadas entre los hierros retorcidos del autobús. Además de las víctimas mortales, 19 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a centros asistenciales cercanos para recibir atención médica urgente.
Este tipo de accidentes no es raro en Guatemala, un país con una geografía compleja y con infraestructura vial que presenta varios desafíos. En febrero de este año, un autobús de pasajeros también cayó a un barranco en el norte de Ciudad de Guatemala, dejando 54 muertos.
En respuesta a estas tragedias, el presidente Bernardo Arévalo aprobó un seguro obligatorio para vehículos motorizados en febrero, aunque la medida fue suspendida después de que los transportistas se opusieran fuertemente, lo que llevó al gobierno a acordar la creación de una mesa técnica para revisar y actualizar las leyes de tránsito.
Tras este nuevo accidente, la Dirección General de Transporte (DGT) lamentó el suceso y prometió dar seguimiento al caso. También hizo un llamado a los empresarios de transporte y a los conductores a mantener adecuadamente las unidades para prevenir más tragedias en el futuro.