Según Lavrov, todos los drones lanzados por Kiev fueron destruidos antes de alcanzar su objetivo, y no se reportaron víctimas ni daños por la caída de los fragmentos de los drones.
Lavrov también destacó que este ataque se produjo en medio de intensas negociaciones entre Rusia y Estados Unidos con el fin de tratar de resolver el conflicto ucraniano. A pesar del incidente, el jefe de la diplomacia rusa subrayó que Moscú no tiene intención de retirarse de las conversaciones con Washington, aunque afirmó que revisarán su postura con respecto a la situación en Ucrania.
Por otro lado, el viceministro de Exteriores de Rusia, Alexandr Grushkó, acusó a las autoridades de Kiev de intentar realizar "provocaciones" para interrumpir las negociaciones de paz en un momento crítico, cuando el proceso de búsqueda de soluciones se encuentra en una fase delicada. La denuncia de Moscú subraya la creciente tensión en el conflicto y el desafío de alcanzar una resolución pacífica mientras continúan los enfrentamientos.
Este ataque con drones forma parte de una serie de incidentes que han aumentado las fricciones entre ambos países, particularmente en momentos clave de las negociaciones internacionales sobre el conflicto en Ucrania.