La alerta fue emitida a las 14:00 GMT por el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA, debido a una emisión de radiación de tipo II. Este tipo de radiación se asocia con erupciones solares y normalmente está relacionado con una eyección de masa coronal, una explosión de material solar que afecta el campo magnético de la Tierra.
La llamarada, que es una rápida explosión de radiación en la superficie del Sol, ocurrió alrededor de las 13:33 GMT y liberó una onda de radiación que viajó a 893 kilómetros por segundo. Aunque estas tormentas no afectan directamente a la salud humana, pueden causar interferencias graves en diversas tecnologías e infraestructuras. Esto incluye sistemas de GPS, radios de alta frecuencia y los sistemas utilizados en la aviación.
Además, las tormentas solares pueden dañar satélites que orbitan alrededor de la Tierra y, en casos más graves, afectar transformadores eléctricos en redes de alta tensión, lo que podría provocar apagones a gran escala. Un fenómeno interesante que puede ocurrir en regiones poco habituales es la formación de la aurora boreal, que generalmente solo se observa cerca de los polos, pero que podría ser visible más al sur debido a esta tormenta.
Las autoridades siguen monitoreando el evento y recomiendan estar atentos a posibles interrupciones tecnológicas.