Al menos cinco personas han muerto en Francia debido a accidentes relacionados con las condiciones climáticas adversas, mientras que cientos de vuelos han sido cancelados en algunos de los aeropuertos más transitados del continente.
En Francia, las regiones más afectadas han sido Landes e Île-de-France. Allí, las autoridades confirmaron la muerte de tres personas en el suroeste del país y al menos dos más en los alrededores de París, donde las fuertes nevadas obligaron a retirar camiones de las carreteras, dejando atascos de proporciones históricas. En la capital, las nevadas paralizaron el transporte público, y ningún autobús circuló durante la tarde. Los congestionamientos llegaron a un récord histórico de más de mil kilómetros de tráfico acumulado en horas pico.
La nieve cubrió los emblemáticos tejados de París, ofreciendo una estampa invernal pintoresca, que fue celebrada por los niños, cuyas clases fueron suspendidas. Sin embargo, la situación fue mucho más grave para los miles de viajeros afectados por el cierre de seis aeropuertos en el norte y oeste del país, incluyendo los aeropuertos de Charles de Gaulle y Orly. Las aerolíneas redujeron hasta un 15% de sus operaciones, y más de 250 quitanieves se mantuvieron en alerta permanente ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
La tormenta también causó graves problemas en los Países Bajos, donde el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam canceló cerca de 700 vuelos, más de la mitad de los programados. El sistema ferroviario nacional también sufrió una parálisis durante varias horas debido a un fallo de software, complicando las tareas de limpieza y descongelamiento de las pistas. Aunque algunos servicios se restablecieron parcialmente, las autoridades instaron a los ciudadanos a viajar solo si era estrictamente necesario.
En el Reino Unido, las temperaturas alcanzaron los -12.5°C, y en el norte de Escocia se registraron acumulaciones de nieve superiores a los 50 centímetros. El transporte aéreo, ferroviario y por carretera sufrió interrupciones severas, y aeropuertos como Liverpool, Aberdeen e Inverness suspendieron sus operaciones. Más de 200 escuelas en Irlanda del Norte también cerraron debido a las condiciones climáticas extremas. La situación fue calificada como "crítica" por legisladores escoceses, que solicitaron la intervención del ejército para asistir a las comunidades más aisladas.
Italia no escapó de los efectos del clima severo. En Roma, las lluvias de las últimas semanas desbordaron nuevamente el río Tíber, limitando la asistencia a la tradicional bendición de la Epifanía del papa León XIV en la Plaza de San Pedro. Mientras tanto, en el norte del país, la nieve cubrió ciudades como Bolonia, y las estaciones de esquí en los Dolomitas se beneficiaron de las intensas nevadas. No obstante, las autoridades prevén temperaturas bajo cero en varias regiones italianas en los próximos días.
En los Balcanes, las intensas nevadas y lluvias provocaron crecidas de ríos, cortes de energía y graves problemas en el abastecimiento. En Sarajevo, Bosnia y Herzegovina, una mujer falleció al ser golpeada por una rama de árbol que cayó bajo el peso de la nieve. Serbia ha declarado medidas de emergencia en varios municipios debido a las severas condiciones. En la costa adriática, fuertes vientos y mares agitados han dañado infraestructuras turísticas en Croacia y Montenegro.
Aunque algunas ciudades españolas, como Madrid y Barcelona, lograron mantener sus tradicionales cabalgatas de Reyes Magos, otras localidades tuvieron que reprogramar o cancelar sus eventos debido a las tormentas y bajas temperaturas. Las celebraciones de la Epifanía se han adaptado a un contexto invernal marcado por frío intenso, lluvias y nieve en varias regiones del país, sin que esto detuviera una de las tradiciones más arraigadas.
Los servicios meteorológicos europeos advierten que el episodio de mal tiempo no ha terminado. Se esperan nuevas nevadas, placas de hielo y temperaturas extremas en los próximos días. Las autoridades continúan con alertas activas y piden a la población extremar precauciones ante un invierno que, por ahora, no muestra señales de ceder. La formación del Vórtice Polar está provocando un clima ártico en Europa, haciendo que este periodo invernal sea uno de los más severos en años recientes.