Minneapolis vuelve a convertirse en el epicentro de la tensión social en Estados Unidos. A casi seis años del caso George Floyd, la ciudad revive el fantasma de la violencia institucional tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años que murió tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la mañana del 7 de enero.
El incidente ha escalado rápidamente a una crisis política de nivel nacional, obligando al gobernador Tim Walz a declarar el estado de emergencia y movilizar recursos para contener los disturbios en diversas ciudades del país.Versiones encontradas: ¿Defensa propia o abuso?
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó el hecho como un "acto de terrorismo doméstico", argumentando que el agente disparó para evitar ser atropellado por el vehículo de la mujer. El presidente Donald Trump respaldó esta postura, asegurando que las imágenes sugieren una acción en defensa propia.
Sin embargo, la narrativa oficial ha sido cuestionada por videos de testigos que circulan en redes sociales. En las grabaciones se observa:
Choque entre mandatarios
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó de "tonterías" la versión de las autoridades migratorias, mientras que el gobernador Walz acusó a la administración federal de ser una "máquina de propaganda". En respuesta, alcaldes de ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Chicago han cerrado filas con Minnesota, criticando las tácticas de las redadas masivas.
La declaratoria de emergencia permite ahora el despliegue de la Guardia Nacional, mientras la familia de Good y grupos civiles exigen justicia y una investigación independiente sobre el uso de la fuerza letal contra una ciudadana que, según sus allegados, era una persona "amorosa y amable".