La República Islámica de Irán enfrenta su desafío más crítico desde la revolución de 1979. Este viernes, el ayatolá Alí Khamenei lanzó una advertencia televisada: el régimen no retrocederá ante lo que calificó como una "banda de vándalos y saboteadores". En un discurso cargado de retórica nacionalista, el líder supremo acusó directamente a los manifestantes de actuar bajo las órdenes de Donald Trump.
"Ayer, una banda vino a destruir un edificio para rendirle pleitesía al presidente de Estados Unidos", afirmó Khamenei, asegurando que el mandatario republicano será "derrocado" tal como lo fue la dinastía del Sha hace décadas.Un país en llamas: Del malestar económico a la rebelión política
Lo que comenzó hace dos semanas como una protesta por la carestía de la vida se ha transformado en un movimiento masivo que exige la caída del sistema chiita. A pesar del gas lacrimógeno y el riesgo de muerte, los ciudadanos mantienen el pulso:
La tensión entre Teherán y Washington está en su punto más alto. Khamenei recordó la guerra de 12 días con Israel ocurrida el pasado junio, acusando a Trump de tener "las manos manchadas de sangre" por los bombardeos estadounidenses a plantas nucleares iraníes.
Por su parte, Donald Trump ha elogiado el "entusiasmo increíble" de los iraníes para derrocar al régimen y amenazó con represalias militares si la matanza de manifestantes continúa. "Estamos dispuestos a hacerlo", sentenció el mandatario desde la Casa Blanca.Contexto de una crisis multidimensional
Irán llega a este momento de inestabilidad interna en una posición de extrema debilidad internacional: