En la madrugada de este jueves, el cielo frente a las costas de California se iluminó con el reingreso de la cápsula Endeavour de SpaceX. Lo que debía ser una estancia rutinaria en la Estación Espacial Internacional (EEI) terminó semanas antes de lo planeado, marcando la primera vez en la historia que la NASA interrumpe una rotación de tripulación por motivos de salud.Un descenso entre llamas y delfines
El viaje de retorno no fue sencillo. Tras separarse de la estación, la tripulación enfrentó un descenso de más de 10 horas que culminó con un reingreso atmosférico donde el exterior de la nave alcanzó los 1,900 grados Celsius.
Finalmente, los paracaídas se desplegaron con éxito y la cápsula amarizó suavemente en el Pacífico, cerca de San Diego. En un momento casi poético, un grupo de delfines fue captado nadando alrededor de la nave mientras esta se balanceaba en el agua, esperando a los equipos de recuperación.El misterio de la salud en órbita
Aunque los cuatro tripulantes salieron de la cápsula sonrientes y saludando, el motivo de su regreso anticipado es una "condición médica grave" que afecta a uno de ellos. La NASA ha mantenido bajo estricta confidencialidad la identidad del paciente y la naturaleza de la enfermedad, limitándose a aclarar que:
Debido a que pasaron 167 días en microgravedad, los astronautas no pueden sostener su propio peso al volver a sentir la gravedad terrestre. Por ello, fueron trasladados en camillas especiales directamente a una estación médica a bordo de un buque de rescate, y posteriormente a un hospital local para exámenes exhaustivos.El relevo en el espacio
Mientras la Crew-11 se recupera en tierra, la estación espacial no queda vacía. Actualmente es custodiada por tres tripulantes que llegaron en una nave rusa Soyuz, a la espera de que la misión Crew-12 despegue a mediados de febrero para restablecer el ritmo normal de investigaciones en el laboratorio orbital.