La tensión diplomática entre Estados Unidos y el Viejo Continente ha alcanzado un nuevo máximo. Los líderes europeos han reaccionado con firmeza ante las advertencias de Donald Trump de imponer aranceles de hasta el 25% a las naciones que han desplegado tropas en Groenlandia y que se oponen a su plan de anexar la isla al territorio estadounidense.
Desde el Consejo Europeo, su presidente António Costa confirmó que ya se coordina una respuesta bloque ante lo que consideran una "peligrosa espiral descendente" en las relaciones transatlánticas.El ultimátum de Washington
El plan de Trump contempla una hoja de ruta agresiva para presionar por la "compra total y plena" de la isla:
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido uno de los más vocales al rechazar las presiones de la Casa Blanca. A través de sus redes sociales, Macron defendió la participación de su país en las maniobras militares en Groenlandia, subrayando que la independencia de las naciones no está sujeta a negociaciones comerciales.
"Ninguna intimidación ni amenaza podrán influir sobre Francia, Ucrania ni Groenlandia cuando se enfrentan a tales situaciones", sentenció el mandatario galo.
La defensa del Ártico
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insistió en que el despliegue militar en la zona no representa una amenaza para nadie, sino que responde a la necesidad de proteger los límites de Europa. Aunque Bruselas mantiene abierta la vía del diálogo entre Copenhague y Washington, la postura es clara: Europa actuará como un solo bloque frente a lo que califican como un intento de vulnerar la soberanía territorial de una nación aliada.