El universo de la moda está de luto. Valentino Garavani, el hombre que convirtió la costura en un arte de reyes y estrellas, falleció ayer en su natal Italia a los 93 años. Con su partida, se cierra uno de los capítulos más brillantes de la elegancia clásica, marcando el fin de una era donde la belleza y el lujo no conocían límites.La construcción de un mito
Formado entre la rigurosidad de la École des Beaux-Arts en Francia y el aprendizaje junto a maestros como Cristóbal Balenciaga, Valentino fundó su propia casa en 1959. A diferencia de otros diseñadores, él siempre tuvo un norte claro: ignorar las modas pasajeras para enfocarse en hacer que las mujeres se sintieran hermosas a través de la opulencia.
Su sello distintivo, el "Rojo Valentino", se convirtió en un estándar de poder y romanticismo, adornando vestidos cargados de encajes, lazos y bordados que parecían sacados de un sueño.De la Casa Blanca a la Alfombra Roja
El dominio de Valentino no se limitó a las pasarelas. Su capacidad para vestir a la élite lo llevó desde el armario de Jacqueline Kennedy hasta los escenarios más importantes del cine y la música. Momentos históricos de la cultura pop llevan su firma:
Su castillo hoy luce un lazo negro, pero su imperio se mantiene intacto. Italia se prepara para rendirle tributo con un velatorio que se extenderá durante el miércoles y jueves en Roma. El funeral oficial se llevará a cabo este viernes en la emblemática Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires, donde familiares, amigos y figuras de la industria le darán el último adiós a quien fue, y seguirá siendo, el monarca absoluto de la sofisticación.