Tras la incursión aérea de Estados Unidos en territorio venezolano, han comenzado a emerger testimonios que describen una operación militar con una superioridad tecnológica abrumadora. Según grabaciones difundidas por la diáspora venezolana y retomadas por medios como Fox News y The New York Post, las fuerzas estadounidenses habrían empleado "armas sónicas" para neutralizar la resistencia en sectores estratégicos como el 23 de Enero en Caracas.
Los relatos describen un escenario de ciencia ficción: un pitido de alta intensidad que inmovilizó a civiles y militares por igual.
La historia ha cobrado fuerza en el espectro político estadounidense luego de que la portavoz de la Casa Blanca, Caroline Leavitt, compartiera versiones del testimonio en redes sociales. No obstante, se ha detectado que algunas de las versiones publicadas por activistas conservadores han sido editadas para incluir preguntas sobre futuras intervenciones de Donald Trump en Latinoamérica, lo que añade una capa de propaganda a los reportes de campo.
Mientras Caracas intenta asimilar el impacto de la incursión, la comunidad internacional observa con cautela el uso de estas tecnologías "no letales" que, en la práctica, han demostrado una capacidad de devastación física y psicológica sin precedentes en la región.