El mercado de divisas vivió una jornada de alta tensión este viernes. El yen japonés registró una recuperación abrupta del 1.75%, alcanzando las 155.63 unidades por dólar, su nivel más sólido en lo que va del año. Este movimiento pone fin a una racha de pérdidas constantes y sugiere que las autoridades financieras están listas para pasar de las palabras a la acción.
El detonante de este salto no fue un anuncio oficial, sino una serie de llamadas estratégicas. Operadores informaron que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York consultó a diversas instituciones financieras sobre el tipo de cambio actual del yen.
En el mundo de las finanzas, este tipo de sondeos se interpreta como un "control de tasas", el paso previo a una intervención directa en el mercado cambiario. Los analistas sugieren que Estados Unidos podría actuar como brazo ejecutor del Tesoro para ayudar a Japón a estabilizar su moneda.
"Ni las autoridades estadounidenses ni las japonesas parecen contentas con el valor del yen en este momento", señaló Jason Furman, profesor de Harvard y exasesor económico de la Casa Blanca.
La presión sobre la moneda japonesa no es casualidad; responde a una semana de turbulencias internas en el país asiático:
Por su parte, economistas advierten que las intervenciones suelen tener efectos de corto plazo; para una recuperación sostenida del yen, Japón necesitaría aplicar cambios profundos en su política monetaria y costos de endeudamiento.