La tensión comercial entre Norteamérica alcanzó un nuevo máximo este sábado. El presidente Donald Trump amenazó formalmente con imponer un arancel del 100% a todas las importaciones provenientes de Canadá. El motivo de la furia de Washington es el reciente acercamiento comercial entre el gobierno de Mark Carney y el gigante asiático, un movimiento que Trump calificó como un intento de evadir sus políticas proteccionistas.
La disputa se originó tras la firma de un acuerdo este mes en el que Canadá aceptó reducir drásticamente sus aranceles a los vehículos eléctricos chinos. Según los términos del pacto:
Mientras Carney defiende el acuerdo con Pekín asegurando que la relación con China es ahora "más predecible" y genera resultados tangibles, el diálogo con la Casa Blanca parece estar roto. El primer ministro no ha logrado convencer a Trump de reducir los aranceles que actualmente castigan a sectores clave de la economía canadiense.
La retórica de Trump ha escalado a tal punto que, además de las amenazas económicas, ha revivido comentarios sobre la soberanía de su vecino del norte, mencionando anteriormente la posibilidad de convertir a Canadá en el "estado número 51" de la Unión Americana. Por ahora, la oficina de Carney ha optado por el silencio ante las recientes advertencias publicadas en redes sociales.