Este martes, el empresario Nasry Asfura tomó posesión oficialmente como presidente de Honduras para el periodo 2026-2030. En una ceremonia solemne realizada en la sede del Congreso Nacional, el político de 67 años juró su cargo ante el titular del Legislativo, Tomás Zambrano, bajo la consigna: "Honduras, para servirte estamos".
A diferencia de los eventos multitudinarios tradicionales en el Estadio Nacional, Asfura optó por una ceremonia privada en el Hemiciclo. Argumentando una política de austeridad, el nuevo mandatario decidió no invitar a jefes de Estado extranjeros, contando únicamente con la presencia de diplomáticos y organismos internacionales acreditados en el país.
La llegada de Asfura al poder ha estado marcada por un fuerte componente geopolítico. El mandatario asume con el apoyo explícito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien respaldó su candidatura días antes de los comicios del pasado 30 de noviembre.
No obstante, su ascenso no ha estado exento de fricciones. La presidenta saliente, Xiomara Castro, se negó a reconocer los resultados y no asistió al traspaso de mando, tras denunciar presuntas irregularidades y fraude en el proceso electoral.
El líder del Partido Nacional asume el mando de una de las naciones con mayores índices de pobreza y violencia en la región. Su agenda, alineada estrechamente con la administración estadounidense, promete priorizar el crecimiento económico y la estabilidad social, en un intento por revertir la crisis que atraviesa el país centroamericano.