La sombra de Jeffrey Epstein vuelve a sacudir la política estadounidense tras la reciente publicación de 3 millones de documentos por parte del Departamento de Justicia. En este contexto de alta tensión, el presidente Donald Trump reiteró públicamente que nunca mantuvo una amistad con el fallecido pederasta ni visitó su propiedad privada en el Caribe.
La nueva documentación es parte de una investigación que vincula a Epstein con figuras prominentes del espectáculo, los negocios y la política internacional. Entre los nombres que vuelven a figurar se encuentra el del expresidente Bill Clinton, quien, aunque admite haber usado el avión del magnate para fines de su fundación, sostiene que desconocía sus actividades ilícitas y que jamás pisó la isla.
Sin embargo, la controversia no cesa, ya que grupos de víctimas han denunciado que el gobierno aún no cumple con la orden del Congreso de 2025 para liberar de forma íntegra todos los archivos del caso.
El conflicto escaló hasta el terreno del entretenimiento durante la 68.ª entrega de los Premios Grammy. El presentador Trevor Noah lanzó un mordaz comentario sobre la supuesta conexión entre Trump y Epstein, bromeando con que el interés del mandatario por Groenlandia respondía a su necesidad de "una nueva isla para pasar el rato con Bill Clinton".
La reacción de la Casa Blanca fue inmediata: