El panorama geopolítico entre Washington y Teherán se ha vuelto a tensar peligrosamente. El presidente Donald Trump amenazó nuevamente con una ofensiva militar contra Irán si el gobierno de Alí Jameneí se niega a firmar un nuevo pacto que prohíba definitivamente el desarrollo de armamento atómico.
Trump desestimó las advertencias del líder supremo iraní sobre una posible "guerra regional", presumiendo el poderío bélico que Estados Unidos ha movilizado recientemente hacia la zona:
A este conflicto se suma la inestabilidad interna en Irán. Tras la violenta represión de protestas ciudadanas en enero, que dejó miles de víctimas, Trump ha expresado su respaldo a los manifestantes asegurando que la "ayuda estadounidense está en camino", lo que el gobierno iraní interpreta como una injerencia directa en su soberanía.
Mientras Trump insiste en que su objetivo es lograr un acuerdo comercial y nuclear, la comunidad internacional observa con cautela. El presidente estadounidense dejó claro que la diplomacia tiene una fecha de caducidad cercana: "Si no llegamos a un acuerdo, entonces descubriremos si [Jameneí] tenía razón o no" sobre el inicio de un conflicto bélico.