En un giro histórico para las libertades civiles en Irán, el gobierno ha autorizado oficialmente que las mujeres obtengan permisos para conducir motocicletas. La resolución, firmada por el vicepresidente Mohamad Reza Aref, pone fin a décadas de un vacío legal en el que, aunque la ley no lo prohibía de forma explícita, las autoridades se negaban sistemáticamente a emitir estos documentos a las ciudadanas.
La medida obliga ahora a la policía de tránsito a ofrecer formación práctica y organizar exámenes de conducción específicos para mujeres. Este cambio no ocurre de forma aislada; llega tras años de tensiones y una ola de protestas antigubernamentales que sacudieron al país desde 2022, tras la muerte de Mahsa Amini.
Desde entonces, el desafío a los códigos de conducta ha crecido:
Con esta resolución, el gobierno iraní parece intentar suavizar las restricciones sociales en un intento por reducir la presión interna, en un momento donde las mujeres lideran gran parte de los movimientos de cambio en el país.