El cerco sobre el príncipe Andrés se estrecha. Este martes, se confirmó que el exmiembro de la corona británica abandonó Royal Lodge, la lujosa residencia de 30 habitaciones que habitó durante más de dos décadas, para trasladarse a la finca real de Sandringham. Este movimiento ocurre meses después de que el rey Carlos III le ordenara desalojar la propiedad tras ser despojado de sus títulos reales.
La mudanza coincide con una nueva tormenta mediática y judicial. El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó recientemente documentos que incluyen:
El panorama legal para el duque de York se complica también en el Reino Unido. Además del caso ya conocido de Virginia Giuffre, una segunda víctima ha denunciado haber sido enviada a Londres en 2010 por Epstein con el propósito de mantener relaciones sexuales con el príncipe en el mismo Royal Lodge que hoy deja vacío.
Aunque la policía local aún no ha recibido una denuncia formal de la víctima, las autoridades ya han confirmado que "examinarán la información" disponible.Un destino temporal
Por ahora, Andrés se aloja en Wood Farm Cottage, una vivienda temporal dentro de Sandringham, mientras se acondiciona la que será su residencia permanente, Marsh Farm. El Palacio de Buckingham, fiel a su política de silencio en temas privados, ha evitado emitir comentarios oficiales sobre este nuevo capítulo en la caída del príncipe.