En una exhibición de alcance militar global, fuerzas de Estados Unidos abordaron este lunes el petrolero Aquila II en aguas del océano Índico. La operación, ejecutada bajo la responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM), puso fin a una extensa persecución que inició en el Mar Caribe, donde el buque habría desafiado el bloqueo total —denominado "cuarentena"— establecido por el presidente Trump contra embarcaciones que transportan crudo sancionado desde o hacia Venezuela. Según el informe oficial del Departamento de Guerra (nombre asignado al Departamento de Defensa bajo la actual administración), la interceptación se realizó "sin incidentes" tras rastrear la nave por miles de kilómetros.
La captura del Aquila II, un buque de 159,000 toneladas vinculado a la llamada "flota oscura", representa el octavo decomiso de este tipo desde que se intensificaron las sanciones en diciembre de 2025. El Departamento de Guerra advirtió en sus canales oficiales que "ninguna otra nación tiene la capacidad de imponer su voluntad en cualquier ámbito" y que los actores ilícitos "se quedarán sin combustible mucho antes de que puedan escapar". Este endurecimiento de la política marítima busca cortar las vías de financiamiento del gobierno venezolano, especialmente tras los recientes eventos políticos en Caracas que incluyeron la detención de Nicolás Maduro a principios de enero.
Por su parte, el gobierno de Venezuela ha calificado estas acciones como una "grotesca amenaza" y un acto de "piratería internacional". Caracas acusa a Washington de violar el derecho al libre comercio y la navegabilidad con el fin de apropiarse de sus riquezas energéticas. La tensión en el ámbito marítimo mundial continúa escalando, mientras la flota estadounidense refuerza su vigilancia no solo en el Caribe, sino en rutas estratégicas que conectan con Asia, donde el Aquila II presuntamente pretendía entregar su cargamento de crudo pesado.