El máximo responsable de la diplomacia china, Wang Yi, emitió una advertencia contundente desde Alemania dirigida a la administración estadounidense. Según el alto funcionario, cualquier estrategia de Washington que busque fomentar la separación de Taiwán del territorio chino desembocará, inevitablemente, en una confrontación directa. Para Pekín, la isla representa una provincia pendiente de unificación desde el cierre de la guerra civil en 1949, un asunto de integridad nacional que no descarta el uso de la fuerza militar para su resolución definitiva.
Wang Yi hizo un llamado a evitar el "desacoplamiento" y la formación de bloques internacionales diseñados para contrarrestar la influencia de su país. Durante su discurso, subrayó que cruzar la "línea roja" respecto al estatus de Taiwán es el punto más sensible en la relación bilateral. Aunque Estados Unidos reconoce diplomáticamente a Pekín, su papel como principal proveedor de armamento para la isla es visto por el gobierno chino como una injerencia peligrosa que socava la estabilidad y los intereses comunes que ambas potencias deberían perseguir.
La postura de China en este foro internacional refuerza su rechazo a lo que califica como tácticas de conspiración y disociación por parte de potencias extranjeras. El canciller insistió en que el único camino viable para una convivencia estable es el pragmatismo y el respeto a la soberanía territorial china. De esta manera, el gigante asiático reafirma que la cuestión de Taiwán no es negociable y que cualquier intento de fracturar su unidad nacional será respondido con firmeza, instando a Occidente a cesar la formación de grupos dirigidos contra su integridad.