Las delegaciones de Irán y Estados Unidos concluyeron una segunda ronda de negociaciones indirectas en Ginebra con señales de un avance moderado pero significativo. El canciller iraní, Abás Araqchí, informó que se ha alcanzado un acuerdo sobre los "principios directores" que servirán como base para confeccionar un futuro documento oficial. A pesar de calificar el encuentro como más serio y positivo que la sesión anterior en Omán, Araqchí fue enfático al señalar que esto no garantiza un desenlace rápido, ya que el proceso de plasmar los compromisos en papel suele revelar las discrepancias más profundas entre las partes.
El diálogo, que duró poco más de tres horas bajo la mediación del sultanato de Omán, contó con la participación de figuras clave del entorno de Donald Trump, como Jared Kushner y Steve Witkoff. Durante la reunión, Irán centró sus demandas en el levantamiento de sanciones económicas y el cumplimiento de compromisos técnicos en materia nuclear. No obstante, la distancia entre Washington y Teherán sigue siendo notable, especialmente por la intención estadounidense de incluir el programa de misiles balísticos iraní en el pacto, una condición que el gobierno persa ha rechazado tajantemente hasta el momento.
Este esfuerzo diplomático transcurre en un clima de alta tensión militar y retórica. Mientras los negociadores conversaban en Suiza, el líder supremo Ali Khameneí acusó a la Casa Blanca de intentar imponer resultados de antemano, al tiempo que Irán ordenaba el cierre parcial del estratégico estrecho de Ormuz. En respuesta, Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en las cercanías del Golfo Pérsico como medida de disuasión. Pese a las demostraciones de fuerza, la presencia de expertos jurídicos y técnicos en las delegaciones sugiere que ambos gobiernos mantienen un interés real en explorar si existe un espacio de entendimiento para evitar una escalada mayor.