Este miércoles 18 de febrero de 2026 marca un antes y un después en la historia de la tecnología. Mark Zuckerberg ha sido llamado a testificar en un tribunal de Los Ángeles en el marco de la demanda civil presentada por K.G.M., una joven de 20 años que acusa a Meta y Google de haber diseñado intencionalmente plataformas adictivas que devastaron su salud mental. Tras una infancia y adolescencia marcada por el uso compulsivo de Instagram y YouTube (iniciado antes de los 10 años), la demandante alega haber sufrido depresión severa, ansiedad y pensamientos suicidas, argumentando que las funciones como el scroll infinito y las notificaciones intermitentes son "defectos de diseño" creados para generar dependencia clínica.
El juicio, que entra en su segunda semana, es visto por expertos legales como el "momento tabacalera" de la era digital. El resultado de este caso podría anular la inmunidad otorgada por la Sección 230 —que históricamente ha protegido a las tecnológicas de responsabilidades por el contenido de terceros— al enfocarse en el diseño del producto y no en el contenido mismo. Con más de 1,500 demandas similares esperando en la fila en Estados Unidos, el testimonio de Zuckerberg frente a un jurado civil (y no ante el Congreso, donde ya se ha disculpado previamente) representa un riesgo sin precedentes para el modelo de negocio de Silicon Valley.Puntos clave del conflicto legal