La inestabilidad política en Perú ha sumado un nuevo capítulo con la designación de José María Balcázar Zelada como presidente provisional. El nombramiento se produjo tras un pleno extraordinario donde el Congreso votó por la destitución de José Jerí, quien apenas cumplía cuatro meses en el cargo tras suceder a Dina Boluarte. Jerí fue removido con 75 votos a favor debido a investigaciones por presuntas irregularidades y tráfico de influencias, dejando al país en una situación de interinidad crítica justo antes de los comicios presidenciales programados para el próximo 12 de abril.
El proceso de selección fue complejo debido a que gran parte de los 130 congresistas no eran elegibles por encontrarse postulando a otras cámaras o por enfrentar cuestionamientos judiciales. Tras una primera vuelta sin mayoría clara, Balcázar, representante de Perú Libre, logró imponerse en un segundo escrutinio con 60 votos frente a los 46 de su principal contendiente, María del Carmen Alva. Con este resultado, el abogado de 83 años egresado de la Universidad Nacional de Trujillo asume la jefatura del Estado de manera inmediata, convirtiéndose en el mandatario de mayor edad en la historia de la nación.
La llegada de Balcázar al Palacio de Gobierno refleja la profunda erosión del sistema político peruano, que ha visto desfilar a ocho presidentes en los últimos diez años. El nuevo gobernante, quien anteriormente presidió la Comisión de Educación en el Parlamento, tendrá la tarea de guiar la transición hasta el 28 de julio bajo un clima de escepticismo ciudadano. Su gestión interina representa el último intento de las instituciones por mantener la operatividad administrativa en un país que aún procesa las caídas consecutivas de Pedro Castillo y Dina Boluarte por vías legislativas.