Bill Gates, cofundador de Microsoft, ofreció una disculpa formal al personal de su fundación tras reconocer que sus vínculos con Jeffrey Epstein representaron una equivocación que empañó el nombre de la institución. Durante una reunión interna, cuya grabación fue analizada por The Wall Street Journal, Gates calificó como un "error garrafal" haber compartido tiempo con el pederasta y haber involucrado a ejecutivos de su organización en dichos encuentros. El empresario lamentó haber ignorado las señales de alerta, admitiendo que, con la perspectiva actual, la situación resulta mucho más grave debido a la naturaleza continua de los delitos cometidos por Epstein.
A pesar de las disculpas, Gates fue enfático al desvincularse de la red de abusos del magnate, asegurando que nunca fue testigo ni partícipe de actos ilegales. Respecto a la reciente difusión de fotografías donde aparece con mujeres cuyas identidades fueron resguardadas, el informático aclaró que se trataba de asistentes de Epstein con quienes se retrató a petición del propio anfitrión tras reuniones de trabajo. Asimismo, desmintió haber visitado la isla privada en las Islas Vírgenes y rechazó las insinuaciones contenidas en correos electrónicos antiguos que sugerían aventuras extramatrimoniales o problemas de salud personal vinculados a su relación con el delincuente.
El filántropo reconoció que mantuvo contacto con Epstein hasta el año 2014, incluso después de que este ya se hubiera declarado culpable de delitos sexuales en 2008 y pese a las advertencias previas de su entonces esposa, Melinda. Gates sostuvo que nunca convivió con las víctimas y que su intención al reunirse con el magnate era estrictamente profesional, aunque ahora acepta que debió haber cortado lazos mucho antes. Con este mensaje, el cofundador de la fundación busca cerrar un capítulo polémico que ha generado cuestionamientos éticos sobre su círculo social y su juicio personal en años recientes.